Siento miradas atónitas en mis manos
y veo cómo cae el dolor gota a gota
por los aullidos del tiempo.
Siento el latido de corazones desolados
que deambulan por el camino del abandono
en busca de la libertad.
Son ciervos heridos prisioneros en el redil
del engaño,
sombras del olvido y de la soledad.
Siento cuchillos como palabras
que hieren mis manos con el dolor de corazones
rotos por la ausencia y el abandono.
Gemidos ocultos en el llanto de unos ojos
que sólo se abren a las tinieblas del cautiverio
y donde ya no habitan más que el dolor y el olvido.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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