Hay un abandono en las manos que sustentan
la música del cautiverio.
Hay un abandono
en la mirada que se pierde en la lejanía del mar.
Gotas de fuego como lágrimas manan
de las fuentes del llanto para caer en el abismo
del dolor
y notas de miedo cortan el espesor del aire
que resuena en la transparencia de la luz.
Un suspiro cárdeno se eleva
por encima de la música
y sale volando hacia los límites de la libertad.
Bocas atónitas y miradas de asombro
contemplan el sobresalto.
Un estallido de dolor salpica de púrpura
la blancura de la inocencia.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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