El silencio se hundía en la oscuridad
empapada en frío y desencanto.
Una sensación gélida ascendía por la rigidez
de los miembros
hasta explotar en estallidos de dolor.
Las lágrimas no osaban mostrarse,
quedaban congeladas en el borde del tiempo.
Y de una sombra se escuchaban los pasos
que se deslizaban por el silencio de la noche.
Miradas como cuchillos caían sobre
el frío y el espanto
y el dolor
se acurrucaba entre los pliegues del miedo.
Solo entre las tinieblas y el terror,
dejaba caer el llanto en el borde del tiempo.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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