Desciende el llanto a las heridas de la noche
donde todo es silencio y vacío.
Desciende el suspiro de unos labios
a las arrugas de unas manos
que ya no pueden sostener el dolor de un corazón
hundido en la noche del insomnio.
Caen lágrimas de ausencia y frío por el límite
de la soledad para regar las flores
de un jardín marchito.
Caen lágrimas de fuego
por los límites del dolor
para derretirse en el río de la eternidad.
Cae un velo de silencio
por el llanto de la noche
para envolver las heridas de la soledad.
Cae el lamento de un corazón
al silencio y al vacío.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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