En la penumbra se alza un rostro sin llanto ni gemidos.
Siente la furia del mar y los aullidos del viento
que se estrellan
contra las paredes del insomnio.
Arden peces en sus ojos
cuando llega cansado el atardecer
y tiembla la luz al tocar sus manos
los labios del ocaso.
Una línea púrpura atraviesa el horizonte lejano.
El miedo se esconde en los ojos de los peces.
Rezuma dolor por las paredes
del espanto
cuando mil bocas mudas
estallan en un grito de silencio
al contemplar el rostro sin llanto ni gemidos.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
No hay comentarios:
Publicar un comentario