Arde la herida
de mi dolor
ante la mirada sin rostro
que se regocija en el abismo de la crueldad.
Unas manos ensangrentadas
sonrojan el llanto de un niño que alarga
su sufrimiento hasta el límite
de las estrellas.
Y la mirada sin rostro
derrama odio
hasta rebosar los labios de una sonrisa.
Dolor sin límites que se desliza
por la orilla de unas lágrimas.
Angustia sin fin.
¡Ah esa mirada sin rostro que sangra odio
en el abismo de la crueldad!
© Julio Noel
De Estallidos de dolor