No es suficiente el mar sin límites
para ahogar tanto horror y tanto miedo.
No es suficiente que en la orilla del mar
mane el llanto para que la ternura
de unas manos acaricie tanto abandono y tanta soledad.
Y es que hasta las estrellas del cielo
lloran lágrimas de fuego
que encienden los labios azules
de una noche de dolor.
¿Hasta cuándo tanta ingratitud?
Pájaros sin sombra cruzan el valle del silencio
camino del ocaso
y yo no veo los jazmines
que rezumaban fragancia en los labios.
Sólo veo estallidos de dolor en la luz
de unos ojos abandonados.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor