miércoles, 5 de agosto de 2026

En la penumbra se alza un rostro sin llanto ni gemidos

 

En la penumbra se alza un rostro sin llanto ni gemidos.

Siente la furia del mar y los aullidos del viento

que se estrellan

contra las paredes del insomnio.

Arden peces en sus ojos

cuando llega cansado el atardecer

y tiembla la luz al tocar sus manos

los labios del ocaso.

Una línea púrpura atraviesa el horizonte lejano.

El miedo se esconde en los ojos de los peces.

Rezuma dolor por las paredes

del espanto

cuando mil bocas mudas

estallan en un grito de silencio

al contemplar el rostro sin llanto ni gemidos.


© Julio Noel  


De Estallidos de dolor 

lunes, 3 de agosto de 2026

Debajo de una mirada arde el color del llanto

 

Debajo de una mirada arde el color del llanto.

Yo vi unos ojos que besaban la flor amarilla

de la ausencia.

Ojos que reflejaban la dulzura de una noche de verano

en un mar de lágrimas y suspiros.

Por el borde del llanto

se desliza el dolor de unas manos

que ya no pueden tocar la ternura de un beso.

Por los labios abrasados camina una voz

aterrada

para ocultarse

entre los muros del miedo.

Muros heridos por la lluvia y el viento.

Yo vi unos ojos que derramaban dolor y espanto.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 31 de julio de 2026

Regreso a lo desconocido atravesando el dolor

 

Regreso a lo desconocido atravesando el dolor

de unos labios que mueren envueltos en sollozos.

¡Ah el silencio de las palabras

que caen en el vacío!

¡Ah el grito de una boca sin rostro!

La angustia resbala por los aullidos de la soledad

hasta perderse en los valles sin límite

y en los mares sin fondo.

Hay un ruiseñor solitario

que canta a la tristeza en los jardines perdidos.

¡Ah la soledad de unos ojos

que lloran la ausencia de los álamos!

¿Hasta cuándo durará la indiferencia de las piedras

mordiendo el polvo del camino?

Yo vi unos labios que besaban los latidos del tiempo.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 29 de julio de 2026

Déjame que salga a la luz de la esperanza

 

Déjame que salga a la luz de la esperanza

para recorrer los caminos del silencio

por la senda sin nombre.

Déjame que busque los aullidos de soledad

en el vacío de una ausencia

que oculta el dolor de mis labios.

Aún recuerdo la luz del alba que cegaba mis ojos

con un tul púrpura

para que no viera los gritos de angustia

que caían del espanto de tu boca.

Aún recuerdo aquella mirada ausente

que se perdía en la inmensidad azul

para no tocar la herida de mis sentimientos.

Déjame llorar a solas

el dolor de una ausencia y de un olvido.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 27 de julio de 2026

Aún seguía en los suspiros de la noche

 

Aún seguía en los suspiros de la noche

que derramaba sombras de luz

por los caminos indecisos de los sueños.

Aún seguía en la incertidumbre de las horas

que se estrellaban contra las nubes del desencanto

como el pájaro que vuela entre el miedo

y los aleteos de la luz.

Subía por la pendiente del desamparo

hasta rozar con los dedos

el límite del dolor.

Cada mañana, al tocar la luz del alba,

se desprendía de su boca la angustia

para caminar por el borde de la libertad.

Y desde el límite del tiempo

se sumergía en el mar sin orillas de los sueños.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 


viernes, 24 de julio de 2026

Vi cómo ascendía el llanto de un corazón roto

 


Vi cómo ascendía el llanto de un corazón roto

que derramaba lágrimas hasta la agonía

y cómo descendía el dolor por los muros

del miedo.

Una angustia amarilla caminaba

por la orilla de la soledad en busca

de consuelo

y

entre tanta ausencia

mil ojos aterrados la miraban en silencio.

Vi cómo el dolor bajaba

hasta golpear el asombro

de aquellos ojos que miraban con miedo.

Vi cómo poco a poco el asombro

se hundía en el eco del silencio.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 22 de julio de 2026

¡Ah!, una boca sin forma

 

¡Ah!, una boca sin forma,

unos ojos desorbitados, lágrimas como puños,

alaridos de dolor…,

y la fusta cimbreante en unas manos sin misericordia.

Una mirada como el filo de una navaja caía

sobre el grito de horror que desgarraba

una garganta saciada de dolor y de sed.

Y los ayes ascendían hasta el hueco de

los corazones que nadaban

en el mar de la ansiedad.

Un grito de rabia brotó de la boca sin rostro

para infligir, si cabe, una pizca más

de dolor al cordero exánime.

La luz de los ojos se apagó en las manos

de la víctima inocente

y su boca se transfiguró en la mueca del dolor.

Una nube de terror cubrió todas las miradas.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor