La noche discurría por las laderas del silencio,
un silencio roto por el vacío de tu ausencia.
Me asomé a la ventana de la tristeza
y sólo discerní el dolor del olvido.
Tu memoria
navegaba por un mar sin orillas
que se perdía en los límites del tiempo.
Allá donde un corazón sembró besos de amor
ahora sólo hay árboles sin sombra,
brisas sin huellas,
dolor sin lágrimas que mancillen
la blancura del invierno.
La nieve cubrió el vacío de tu ausencia
y ahora sólo queda un silencio azul
en las noches de mis desvelos.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor