Hay días tristes como la mirada de unos ojos.
Unos ojos que arrojan su dolor
a la bruma de la desesperación.
Hay días tristes que se hunden en el abismo de la deshonestidad.
Días en los que el frío se refugia
en los labios de las fuentes
y los nidos se abandonan en el vuelo de los pájaros.
Días que se tiñen de amarillo.
Días en que llora hasta el mar.
El dolor corre despavorido por las calles
y el miedo se oculta
en el grito desesperado de la gente.
Hay días tristes como la mirada de unos ojos.
Hay días tristes como la soledad.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor