viernes, 6 de marzo de 2026

El llanto rasgó el velo de la noche

 

El llanto rasgó el velo de la noche.

Ya no hay consuelo sin dolor.

Hay huellas borradas en la arena,

huellas que dejó la gaviota al andar;

hay huellas borradas en la arena,

huellas que besó el mar.

A lo lejos veo una luz que enciende la noche,

una vela que se pierde en el mar,

el vuelo lejano de la gaviota

que se cansó de andar.

Alguien rompió el dolor de la arena

cuando la gaviota se echó a volar,

el llanto huyó del miedo de la noche

para caer en las olas del mar.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 4 de marzo de 2026

Quién ha roto el cristal del río

 

¿Quién ha roto el cristal del río?

Un hilo de sangre rasga la blancura de un lirio

que se asoma a la transparencia del agua

donde todo es dolor.

La angustia de un pájaro se posa en una rama

que juega con la luz y el viento.

Vienen ángeles del frío a esconderse

en el temblor de la hierba.

Gritos de silencio hieren

la ternura de una flor

que esparce lágrimas por el aroma de sus pétalos.

Una sombra se detiene ante el espanto de un mirlo

que se precipita en la tranquilidad de los chopos.

Una mueca de dolor recorre la superficie del agua

hasta besar la orilla del llanto.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 2 de marzo de 2026

El viento portaba trizas de dolor entre las uñas

 

El viento portaba trizas de dolor entre las uñas.

Era la tarde de espanto en que el río se precipitaba

hacia las nubes y los pájaros huían del miedo.

Un grito rompió la transparencia de la ventana

y se estrelló contra el silencio del suelo.

El susto llenó el vacío de la estancia

y todo se iluminó con la luz del asombro.

Era la tarde de espanto que derramaba lágrimas al cielo.

Por el ocaso se acercaban sombras que lo maculaban todo

y una voz huyó de la boca de la congoja.

¡Ah las campanas de duelo que tocaban a silencio!

¡Ah la angustia que se retorcía entre las muecas de los labios!

¡Ah el dolor que se llevaba el viento entre sus uñas!

¡Ah la tarde de espanto que derramaba lágrimas al cielo!


© Julio Noel 

viernes, 27 de febrero de 2026

No fue suficiente toda la eternidad

 

No fue suficiente toda la eternidad

para recordar el beso del olvido.

No fue suficiente todo el dolor del mundo

para detener las lágrimas de un lirio.

¿Para qué voy a beber el viento blanco

que se posa en la angustia de unos ojos?

¿Para qué voy a beber el color amarillo

que cae en la indiferencia de las manos?

¿Para qué voy a beber las gotas de rocío

que se funden en los horizontes lejanos

si ya no hay rosas en el camino?

Ya no hay tiempo para el beso perdido,

que se fue por el río de la amargura,

que se fue por la senda del dolor,

que se fue por la mar sin orillas,

que se fue por el vacío.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 25 de febrero de 2026

Hay días tristes como la mirada de unos ojos

 

Hay días tristes como la mirada de unos ojos.

Unos ojos que arrojan su dolor

a la bruma de la desesperación.

Hay días tristes que se hunden en el abismo de la deshonestidad.

Días en los que el frío se refugia

en los labios de las fuentes

y los nidos se abandonan en el vuelo de los pájaros.

Días que se tiñen de amarillo.

Días en que llora hasta el mar.

El dolor corre despavorido por las calles

y el miedo se oculta

en el grito desesperado de la gente.

Hay días tristes como la mirada de unos ojos.

Hay días tristes como la soledad.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 23 de febrero de 2026

El mar. La mar. Todo es mar

 

El mar. La mar. Todo es mar.

Un mar de sombras avanza hacia el muro de la indiferencia.

La luz ha muerto degollada por la espada

de la venganza y el odio.

La luz ha muerto herida por el rayo de la inmoralidad.

Un mar de indiferencia se precipita

en el abismo de la ceguera

y todo se vuelve noche en el caos.

Busco, como Diógenes, sólo un hombre

en este mundo ciego e indiferente.

Un hombre que siembre la luz entre tanta oscuridad.

¡Ah de las estrellas que brillan y no alumbran!

¡Ah de los luceros que han perdido su esplendor!

¿Dónde se esconde la luz?

¿Dónde se esconde la honestidad?

¡Ah, el mar! ¡Ah, la mar!


© Julio  Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 20 de febrero de 2026

Era la hora del silencio

 

Era la hora del silencio.

Miré al espanto del mar

y vi una sonrisa que se hundía en la ausencia del tiempo.

Una mano quiso tocar el perfume de sus labios

y se deshizo en el murmullo de las olas.

El ocaso se precipitó sobre el susto del mar

para ocultar su asombro.

El graznido de una gaviota se estrelló en los acantilados

y todo a mi alrededor se llenó de dolor.

Era la hora de la quietud del mar,

pero el mar no estaba quieto.

Una gaviota atravesó los gemidos del aire

y se llevó consigo el estallido del silencio.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor