Yo no te veía.
Estaba mirando los colores azules
que se encendían en el mar verdeante
cuando sentí en mi piel el dolor agudo de una voz
que me hería con su afilado cuchillo
mientras deshojaba mi corazón.
Una sonrisa humeante ascendió desde el fondo azul
hasta la plenitud de mi contemplación.
Por delante de mi mirada pasaron las horas delirantes
que yo había vivido al borde de la locura
y en la orilla de la muerte.
Entonces oí el grito de tu voz
que pasó junto a mí como una exhalación
para hundirse en la rosa de pétalos rojos
que dejó mi dolor.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor