En las piedras se rompía el llanto
que caía por el abismo de unos ojos vacíos.
Una luz cálida ascendió por la profundidad
del silencio
cuando rocé la blancura de la nieve.
Tu aroma era suave en mis manos
al acariciar el color de la inocencia.
Vi unos labios en el espanto.
Vi cómo se retorcía el viento en el dolor
de unos sarmientos
que pendían como brazos.
Toqué el olor de la herrumbre
que se escondía en la pobreza
donde habita el asombro.
Mi grito se heló en el corazón del silencio.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor