martes, 10 de febrero de 2026

Subo a tientas por un rayo de luz

 

Subo a tientas por un rayo de luz

hasta la mansedumbre de los robles.

Me acuesto en el roce de su sombra

y contengo la respiración.

Siento en mi piel la música del aire.

El canto del silencio acaricia mi cuerpo.

Su rumor resbala por la penumbra de mis párpados

como una serpiente deslizándose por la quietud de las hojas.

Hay violetas a mi alrededor

y escucho el dolor amarillo de la tarde.

Siento frío en mi corazón

al soñar que me desvanezco

entre el murmullo de los robles

y que una sonrisa pasa a mi lado acariciando el aire.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 9 de febrero de 2026

Más allá de las sombras

 

Más allá de las sombras

vi flores que ardían en la luz de lo desconocido.

Octubre iba dejando atrás la plenitud del estío.

En el camino quedaban retazos de mi dolor

prendidos en las caricias de los espinos.

Frutos dorados me sonreían desde los árboles.

Mis pies hollaban el rocío

que se estremecía en la hierba.

Pájaros de alas oscuras herían el hueco de la luz

y precipitaban su canto en la huida.

Más allá de las sombras

la incertidumbre de mi dolor

se diluía entre los jirones de la bruma.

Entonces,

una lágrima urente rodó

hasta la orilla de mi llanto.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 6 de febrero de 2026

No fue suficiente el cielo azul

 

No fue suficiente el cielo azul

para esconder tanta soledad.

El viento del sur ascendía hasta tu mirada

y se retorcía entre los escollos del mar.

La luz de un aroma se extendía por el valle

hasta cubrirlo todo con un velo transparente

e inasible al vuelo de los pájaros.

Una ola de angustia descendió

por la ladera de unos párpados

que latían el dolor de la ausencia.

La armonía del silencio resonó

sobre el aullido del viento

que se estremecía

en los labios de una sonrisa.

Y la soledad se sumergió en la inmensidad azul.


© Julio Noel


De Estallidos de dolor 

jueves, 5 de febrero de 2026

No bastó el mar sin orillas

 

No bastó el mar sin orillas

para beber todo el dolor de un beso.

Vi la sombra de la incertidumbre

abrirse en la herida de la noche.

Un alarido de silencio atravesó la oscuridad.

Vi precipitarse el llanto sobre la hierba.

Un pájaro ocultó su canto en un ala rota.

Los lirios lloraban lágrimas azules

que herían la fragancia de sus labios

en la hora de los sueños.

Entonces se abrieron las rosas

en la profundidad de la noche

y todo mi dolor se redimió en un beso. 


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 4 de febrero de 2026

He visto al águila robar la luz al sol

 

He visto al águila robar la luz al sol

y llevarse el fuego entre sus garras,

y al viento esconderse

en el miedo de las hojas y en el rumor de las ramas.

He visto llorar a una flor

y sus lágrimas caer como gotas de rocío

en el silencio de mi alma.

He visto el dolor de la tierra

que se derramaba por las arenas del desierto.

Y he visto abrirse la luz de una estrella

que caía en la tristeza de unos ojos

y en un mar de tinieblas.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

martes, 3 de febrero de 2026

Soñé que la sangre de la tierra se derramaba en ríos de lava

 

Soñé que la sangre de la tierra se derramaba en ríos de lava

que ascendían hasta el más hondo de los infiernos,

soñé que el dolor del mundo rodaba

por la pendiente del miedo,

soñé que la injusticia humana

se había adueñado de los derechos del pueblo,

soñé que reinaban el caos, la anarquía, la desolación,

el egoísmo, el desorden, el desgobierno.

Soñé que todo lo que amaba

había muerto.

Entonces,

vi la luz del alba

bajo la sombra del universo,

vi el aroma de las flores que se esparcía

por las venas azules del cielo,

vi que el amor sonreía entre los nenúfares

de un lago azul.

Vi que estaba despierto.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 2 de febrero de 2026

Por dónde caminaré yo ahora

 

¿Por dónde caminaré yo ahora,

huérfano de tu dicha?

Mi camino seguirá la senda del agua

hasta hallar la luz que me conduzca

a los jardines exuberantes de primavera.

En el aroma de las flores

verteré lágrimas de olvido

que me llevarán a un mar de inocencia.

Mil pajarillos cantarán los colores

de la violeta

que se despojará de su sonrisa

en las caricias de mis manos.

Y yo seguiré caminando por el sueño azul

de las estrellas.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor