Vi cómo ascendía el dolor
hasta unos labios
una tarde de otoño en que la tristeza caía
por la orilla del llanto.
Vi cómo el dolor se partía
en mil pedazos
y lentamente iba entretejiendo
una urdimbre de suspiros amargos
que se retorcía en los dedos nudosos
de unas arrugadas manos.
Vi cómo dolía el dolor
en unos labios
una tarde de octubre que llovía tristeza
por el límite del espanto.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor