viernes, 16 de octubre de 2026

No fue el canto de la oropéndola

 

No fue el canto de la oropéndola

lo que escuché al nacer el alba,

fue la sonrisa de tu voz

que alegre a mi oído cantaba.

En las calmadas horas de la noche,

cuando tiemblan las estrellas lejanas,

el aroma de un amor me sumerge

en un jardín de luz y calma.

Una amena voz me seduce

en las olas de una remota playa

y su canto de sirena me lleva

a un paraíso de nostalgia.

Fue la sonrisa de tu voz,

con su blancura y su elegancia,

la que me despertó con su canto

en el dulce nacer de la alborada.


© Julio Noel 


De Aromas de nostalgia 

miércoles, 14 de octubre de 2026

Tu linda cara parece oro y grana

 

Tu linda cara parece oro y grana

como el trigo entre las amapolas,

tus ojos, esmeraldas en las olas

que el nacer alegran de la mañana.

Tu voz, dulce fluir de la fontana

y salado eco de la caracola,

es la más resplandeciente aureola

que jamás ciñó belleza humana.

El tornasol de tus rosadas alas

se refleja en la dorada alameda

como las blancas notas de un violín.

En la alborada un vaho azul exhalas

que embruja mi alma con suave seda

y la eleva hasta el último confín.


© Julio Noel 


De Aromas de nostalgia 

lunes, 12 de octubre de 2026

La risa de tus labios ilumina tu cara

 

La risa de tus labios ilumina tu cara

en los blancos días de la alegre primavera,

eres cual bella náyade que en la fuente espera

el purpúreo aroma de la rosa más cara.

Tus verdes ojos son como la esplendente Zara

que brilla cual fulgente sol en la azul esfera,

eres entre las más lindas flores la primera

y entre todas fulges como lucero sin tara.

Tierna y cándida como la blanca azucena,

irradias tu perfume como halo de esplendor

cuyo brillo ciega a todos cuantos te miran.

Afable y primorosa, tu mirada está llena

de amarga dulzura y de pérfido candor

que cautiva el corazón de cuantos te admiran.


© Julio Noel 


De Aromas de nostalgia 

viernes, 9 de octubre de 2026

En el bosque, hechizado, perseguí una gacela

 

En el bosque, hechizado, perseguí una gacela

que llevó mis pasos al lugar más escondido,

en pos de sí una fragancia incendiaba el aire

con un cárdeno aroma a hierbabuena y tomillo.

En un ameno soto de plantas aromáticas

manaba una olorosa fuente agua de mirto,

en su espejo una ninfa miraba su cara

inmaculada como los pétalos de un lirio.

Sus rizados cabellos de oro peinaba absorta

entre blancas sonrisas y ardorosos suspiros,

de su boca de fresa amargas quejas volaban

en tules esmeraldas hacia el orbe infinito.

Mi súbita presencia en aquel dulce edén

en efímero vaho esfumó mi sueño idílico. 


© Julio Noel 


De Aromas de nostalgia 

miércoles, 7 de octubre de 2026

De pavor tembló la noche estrellada

 

De pavor tembló la noche estrellada,

se apagó el lucero matutino,

se encendió el rubor de la alborada

cuando te cruzaste en mi camino.

De esmeralda era tu verde mirada,

tus sedosos cabellos, de oro fino,

tu boca era como fresa rosada

que destilaba un licor divino.

De tu belleza quedé locamente

enamorado y a tus pies rendido

cual mísero fámulo de tu amor.

De pena lloré cuando de repente

me atravesó la flecha de Cupido

bañando mi corazón de dolor.


© Julio Noel 


De Aromas de nostalgia 

lunes, 5 de octubre de 2026

Con el cándido beso de los lirios

 

Con el cándido beso de los lirios

y el dulce color de la primavera,

vuelve a clavar tu verde mirada

en el piélago de la mar serena.

Como aroma carmesí de las rosas

y palpitante néctar de las flores,

derrama en los efímeros vientos

la suave fragancia de tus amores.

En la rosácea aura matutina

mi corazón libará tus efluvios,

como la abeja el polen de las flores

en las frescas mañanas de junio.

Y mi sed de amor quedará saciada

cuando beba el licor de tus corales,

como la delicada mariposa

cuando liba el rocío en los rosales.


© Julio Noel 


De Aromas de nostalgia 

viernes, 2 de octubre de 2026

Entre tiernos arrullos de pájaros cantores

 

Entre tiernos arrullos de pájaros cantores

libaba la primavera el color de las flores,

aromas multicolores por el éter fluían

que en dorados sueños mi espíritu adormecían,

las dulces auras con sus blancos labios de seda

besaban suavemente la plateada alameda,

los cárdenos ardores de la alegre mañana

verdes se volvían junto a la fresca fontana,

a su lado una cervatilla bebía el viento

mientras sorbía el dulce licor con oído atento.

El ardoroso hálito mis fuerzas consumía

al acercarme lentamente a la fuente fría,

mi súbita presencia a la gacela asustó

y en un suspiro la plácida fuente dejó.

Al acercarme a aplacar mi ávida sed a ella,

en el fondo azul vi la imagen de una doncella.


© Julio Noel 


De Aromas de nostalgia