Cae el dolor de tu mirada sobre la tierra quemada
por el volcán del odio.
Un manto de silencio cubre el alarido
que llena el vacío de tus ojos.
Miras el límite del espanto para ver la cara del miedo.
Miras la orilla de la noche para tocar la luz.
Miras el murmullo incesante de las olas
para sumergirte en la eternidad.
Cada mañana despiertas a la sombra de la ausencia
en suspiros de abandono.
Cada mañana caen tus lágrimas
al abismo de tus manos.
Cada mañana te despiertas en tu soledad.
Los estallidos de dolor son incesantes
y sólo tu asombro es su límite.
Tus manos se hunden en el llanto.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor