Hay días que brillan más que unos ojos.
Hay días que la luz se adhiere a las alas
de los pájaros
y dibuja colores
en el aroma de las rosas y los lirios.
Hay días que la transparencia rompe las paredes
de la oscuridad y el río del dolor se sumerge
en el mar del olvido.
Hay días en que el miedo resbala
por los suspiros del viento
y el llanto ya no habita
el vacío de la ausencia y el abandono.
Hay días que ya no duelen como noches de espanto
y la sonrisa vuelve a brillar en los labios
del amor.
Hay días sin estallidos de dolor.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor