Hay noches tan negras como la conciencia
de una mirada sin rostro.
Hay noches que jamás quisieras ver.
Noches llenas de suspiros amargos
que suben
por las ramas del insomnio
como enredaderas enroscadas en los anillos del viento.
Noches de lágrimas de sal y luz que fluyen
por las venas del dolor para disolverse
en una lluvia fría de silencio y soledad.
Y es que reposas rígido en el regazo del abandono
y se acerca a ti una sombra silenciosa
que te observa con ojos desorbitados
y la mueca del rencor suspendida en sus labios.
Cae sobre tus párpados el aullido del terror
y un grito ahogado se rompe en el hueco de tus manos.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor