Era la noche sin límite
que creció más allá del silencio,
era la noche en que la amargura se escondía
en las grietas de los muros viejos.
Vi sombras golpeadas por el látigo del dolor.
Vi lágrimas que resbalaban
por las arrugas del tiempo.
Vi suspiros que se suspendían en el vacío.
Vi gemidos que golpeaban
la piel de los cuerpos.
Vi voces que se ocultaban
entre pétalos amarillos.
Vi manos sarmentadas que se retorcían como vencejos.
Vi la huella del dolor en la noche sin orilla
que crecía más allá del silencio.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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