lunes, 9 de marzo de 2026

Era la hora de la tristeza

 

Era la hora de la tristeza.

Unos ojos cansados miraban la carretera

por donde no venía nadie.

Sólo el viento aullaba en la apatía de los cristales.

Era la hora de la tristeza y el dolor.

Era la hora de la soledad.

A lo lejos, en las ciudades, el tiempo se detenía,

el tiempo no era de nadie,

sólo una mueca de dolor caía

en la mirada cansada

que se perdía

en la apatía

de los cristales.

Era la hora de la tristeza y el dolor.

Era la hora de la soledad.

Y no venía nadie.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

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