lunes, 18 de mayo de 2026

Como grito desesperado que se desprende

 

Como grito desesperado que se desprende

del dolor de las estrellas

me llega el sonido del silencio

cuando tu canto sangra entre las piedras.


Una luz hiere la noche,

un susurro flota en las olas,

una gota de lluvia besa una frente,

un gemido amargo muere en una boca.


En silencio

va llorando la noche

la amargura de su tristeza

por la senda del olvido que recorre el viento

bajo el grito de dolor de las estrellas.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 15 de mayo de 2026

Vi el dolor en unos pétalos rotos

 


Vi el dolor en unos pétalos rotos

por la desidia.

Una lágrima resbalaba por la orilla del llanto

hasta caer

en la amargura de un corazón herido

y la profundidad de unos suspiros se derramaba

por la soledad de unos labios.

Vi caer el dolor en mis manos hasta borrar

las líneas de mi piel

mientras el viento se llevaba

los pétalos rotos del corazón herido.

Y soñé con el abandono en los brazos

de la luna

una noche

de calma azul en mi llanto.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 13 de mayo de 2026

De mis labios caen lágrimas de dolor

 

De mis labios caen lágrimas de dolor

que mis ojos ya no vierten por estar marchitos

de tanto llorar

en la resignación y el cautiverio.

Un suspiro angustioso

atraviesa

la soledad de la noche

para esconderse bajo el silencio

del abandono y la desesperación.

Y una sombra silenciosa observa

desde el ángulo de la indiferencia y la crueldad

el olvido

de tanto llanto.

El dolor es tanto alto,

que ya no cabe en sí mismo.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 11 de mayo de 2026

Caen palabras discordes

 

Caen palabras discordes

en las horas amarillas de mi hastío.

Gotas de lluvia avanzan lentamente

por los hilos de mi aburrimiento

hasta hundirse en el vacío de la soledad.

Un grito de dolor

se desliza

por la pendiente del tiempo

para arrojarse en la orilla de la nostalgia.

Lágrimas como puños

manan de unos ojos negros

mientras huye del abismo de una boca

el aullido del espanto.

Mi locura atraviesa la parábola del silencio.


© Julio Noel  


De Estallidos de dolor 

viernes, 8 de mayo de 2026

En las piedras se rompía el llanto

 

En las piedras se rompía el llanto

que caía por el abismo de unos ojos vacíos.

Una luz cálida ascendió por la profundidad

del silencio

cuando rocé la blancura de la nieve.

Tu aroma era suave en mis manos

al acariciar el color de la inocencia.

Vi unos labios en el espanto.

Vi cómo se retorcía el viento en el dolor

de unos sarmientos

que pendían como brazos.

Toqué el olor de la herrumbre

que se escondía en la pobreza

donde habita el asombro.

Mi grito se heló en el corazón del silencio.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 6 de mayo de 2026

Me sumergí en el silencio de la noche

 

Me sumergí en el silencio de la noche

en que se envolvía la plenitud de mi espanto.

Más allá del azul,

mi mirada

se perdía en las formas informes del olvido.

Miré a todos los lados

y sólo vi

la herida del dolor

que vertía el jugo amargo del acíbar

en mis labios.

Un velo azul selló la noche

y ya sólo vi

una luz lívida que cegó mis ojos

para velar la hondura de mi espanto.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 4 de mayo de 2026

Los labios del crepúsculo se cierran

 

Los labios del crepúsculo se cierran

y una sonrisa como una sombra blanca

cae en la noche,

besos de amapolas se pierden

en el destello que se desvanece en el horizonte.

Pétalos violetas apagan la luz del ocaso

y derraman una lágrima sobre las olas del mar,

lágrima que se lleva mi pena

hasta la orilla de la eternidad.

Bajo el velo de la noche se aleja

la sombra blanca y su sonrisa,

y entre mis brazos sólo queda

el dolor de una huida.

Por el mar se va una lágrima

y por la noche la sombra blanca de una sonrisa.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 1 de mayo de 2026

Una sombra avanza entre la niebla

 

Una sombra avanza entre la niebla

en la ausencia gris de la tarde,

el dolor que arroja por su boca

ya no cabe en la herida del aire.

Va por el camino más solitario

donde la inocencia sonríe en los brazos del candor,

donde el silencio se esconde bajo la bruma de un grito,

un grito que hiere mi dolor.

Va por la soledad del camino

envuelta en el espanto de la tarde,

va embozada en un velo gris de ausencia

buscando las penas que se llevó el aire.

Una sombra grita su dolor en la niebla,

su dolor,

que se retuerce en el silencio gris de la tarde.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor  



miércoles, 29 de abril de 2026

Veo el mar y estoy suspendido en su calma azul

 

Veo el mar y estoy suspendido en su calma azul.

Todo gira a mi alrededor: la luz, el color, el viento...,

hasta los perfumes del jardín.

En vano busco las horas de mi pasado

perdidas en las sombras de mis recuerdos.

Como finísimas gotas de dolor caen por los bordes de octubre

hiriendo los latidos de mi corazón.

¡Qué feliz aquel ayer que nunca ha de volver!

Todo gira a mi alrededor: la música, el silencio,

la alegría…, y hasta el dolor; pero

las horas felices de mi pasado se pierden

en la luz sin límites de un horizonte de sueños.

Un murmullo lejano recorre las aristas del tiempo.

Abro los ojos y veo el mar suspendido en su calma azul.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 27 de abril de 2026

Yo no te veía

 

Yo no te veía.

Estaba mirando los colores azules

que se encendían en el mar verdeante

cuando sentí en mi piel el dolor agudo de una voz

que me hería con su afilado cuchillo

mientras deshojaba mi corazón.

Una sonrisa humeante ascendió desde el fondo azul

hasta la plenitud de mi contemplación.

Por delante de mi mirada pasaron las horas delirantes

que yo había vivido al borde de la locura

y en la orilla de la muerte.

Entonces oí el grito de tu voz

que pasó junto a mí como una exhalación

para hundirse en la rosa de pétalos rojos

que dejó mi dolor.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 24 de abril de 2026

La noche seguía soñando estrellas

 

La noche seguía soñando estrellas

y mis sueños cantaban tempestades.

Sombras más negras que las sombras poblaban el cielo

y se extendían hasta el límite de la luz.

Estallidos de dolor

vinieron a iluminar las sombras de mis sueños.

Más allá del tiempo se encendían ciudades

que se elevaban de la penumbra

hasta las orillas de la noche.

Todo el mar se llenó de un fuego azul.

El silencio se derramó sobre las ciudades

que se sumergían en la noche sin límites.

Una lluvia fina caía sobre la luz sin horas

como gotas de dolor

que se estrellaran contra el viento.

Mis sueños ya no cantaban tempestades

pero la noche seguía soñando estrellas

por el oscuro aullido de las calles.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 


miércoles, 22 de abril de 2026

¡Qué herida tan profunda deja el desencanto!

 

¡Qué herida tan profunda deja el desencanto!

Tardes de primavera,

cargadas de perfumes y colores,

llevabais mi alma en vuestras alas de cera.

En el cristal transparente del aire

sonrisas se veían

que volaban como mariposas

por el sueño azul de un día.

Canciones de amor

revoloteaban a mi alrededor

antes de morir en el llanto de la luna.

Pero el amor pasó ciego ante mis ojos

y la tarde trajo el dolor a cuestas.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 20 de abril de 2026

Nací en un país extraño

 

Nací en un país extraño

donde la nieve era luz,

donde el frío dolía en las manos.

Caminé por ríos de hielo,

por las sendas del aire,

por caminos que el viento azotaba

en los resquicios del silencio.

Caminé por el borde de la herida

y por la orilla del sueño,

caminé por el límite sin fin

que besaba la transparencia del frío,

caminé por las horas sin luz

de las tétricas sombras de la noche.

Nací en un país donde el frío

hería las palabras y el pensamiento.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 17 de abril de 2026

Arrojé al mar la herida de mi dolor

 

Arrojé al mar la herida de mi dolor

para que no sangrara más,

arrojé mis lágrimas a la orilla de la luna

para que mi piel besara la hipérbole de la brisa.


En la noche sin límite vi la huida del tiempo

por la pendiente que atraviesa el dolor.

Un aullido de silencio estalló a mi lado

y se precipitó en el abismo del miedo.

Vi voces huir por un desierto de sombras.

Vi el dolor salir de bocas desorbitadas.

Vi manos herir el llanto de la noche.

Vi uñas rasgar el lomo del viento.

Vi golpear la luz del vértigo.


Para que mis lágrimas no cayeran en el llanto de la luna

arrojé mi dolor a la herida del mar.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 15 de abril de 2026

El susto agonizaba bajo aquel rostro sin ojos

 

El susto agonizaba bajo aquel rostro sin ojos

que miraba a la cara del miedo.

Eran días de angustia

que llenaban los huecos de mi corazón.

Ibas cargado de espanto por los caminos

de las horas perdidas.

Se oían gritos de ausencia

que atravesaban las paredes del viento

donde habitaba la bestia del dolor.

Callaste tu silencio

por miedo a que te viera

aquella mirada del olvido

y lentamente entraste en el vacío de mis ojos.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 13 de abril de 2026

Eran días idénticos al dolor que cabía en mis manos

 

Eran días idénticos al dolor que cabía en mis manos,

días que se extendían hasta las nubes,

días blancos de silencio que llenaban el vacío de mi sombra.

El dolor caía hasta mis labios

y era más denso que el aire.

El dolor había sustituido al amor

y ascendía por los días grises de mi memoria,

ascendía por los muros tristes del silencio

hasta el recuerdo del olvido.

No había alegría ni pena en aquellos días de dolor.

Todo era gris como la indiferencia,

melancólico como la soledad,

vacío como la ausencia.

Prisionero en el dolor, sólo me quedaba soñar

un sueño más alto que los muros del silencio.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 10 de abril de 2026

Quiero sentir

 


Quiero sentir

la soledad de mis pensamientos.

Quiero sentir

la luz del ocaso que cae en mis manos.

Quiero sentir

el rumor de la olas

que rompe la monotonía de mi pesar.

Quiero sentir

la brisa que acaricia mi piel.

Quiero sentir

el dolor de la ausencia

que han dejado los recuerdos en mi soledad.

Quiero sentir

el paso del tiempo a la luz de la luna.

Quiero sentir y soñar.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 8 de abril de 2026

Siento la sonrisa del tiempo en mis labios

 

Siento la sonrisa del tiempo en mis labios.

Viene por el viento azul sin límites,

por el horizonte sin ocaso.

El último suspiro de las violetas

se estrella en mis manos

y su quejido se aleja

como pájaro azul

por la orilla del desengaño.

Hay rosas que mueren

en la frontera sin límite de la nostalgia

cuando el tiempo se detiene

en la sonrisa de unos labios.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 6 de abril de 2026

Duele la tarde de espanto que se precipita

 

Duele la tarde de espanto que se precipita

sobre el silencio de los bosques,

duele el quejido del mar que se estrella

contra el viento del norte,

duele el llanto de la luna que sangra

en la tenebrosidad de la noche,

duele el paso del tiempo

deshojando los pétalos de las horas.

Duele la vida,

duele la muerte,

duele el amor...

¡Y si hubiera una música que tocara en la tarde de espanto,

una voz que cantara en el mar,

una luz que ardiera en la oscuridad de la noche

y una sonrisa que brillara toda la eternidad!


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 3 de abril de 2026

Vi caballos de espanto que cabalgaban por la noche del frío

 

Vi caballos de espanto que cabalgaban por la noche del frío.

Vi alas de luz que huían del descaro de los cuervos.

Más allá del tiempo vi sombras

que revoloteaban en la caída del abismo.

Vi flores amarillas que con su pena herían mis labios.

Vi miradas de miedo que se escondían

entre los suspiros de los álamos.

El llanto se acurrucaba entre las gélidas sábanas

que cubrían el hambre y el desamparo.

¡Ah la mueca de la indigencia!

¡Ah el gesto del dolor!

¡Ah la desesperación!

Un mundo de desolación

se sumergía en el gélido invierno.

Y las miradas pasaban por la calle de la indiferencia

caminando de soslayo.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 1 de abril de 2026

En la noche de pobreza y luna triste

 

En la noche de pobreza y luna triste

vi las uñas del frío que rasgaban el dolor

de unos ojos negros. Sumido en el espanto,

me agarré a las faldas del insomnio

para no ver la tristeza de la luna. A lo lejos

un ladrido hirió el lomo negro de la noche

y vino a estrellarse contra el frío de los cristales.

La luna derramaba lágrimas grises

sobre el asombro y la melancolía de la nieve

que se refugiaba en las fauces del invierno.

El llanto de un niño rodó por el espanto

de la pobreza antes de hundirse en el

lomo negro de las sombras.

Un grito de dolor

rasgó el velo gris de la luna

y se hundió en el terror de la noche.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 30 de marzo de 2026

Una voz llamó a mis oídos en el límite de la noche

 

Una voz llamó a mis oídos en el límite de la noche.

No sé si fue la muerte, el olvido o el dolor.

Lejos de la sombras escuché ausente

una voz que el viento esculpió en las olas

y que el mar convirtió en su canción.

Por la orilla del silencio oí cantar la voz desnuda,

la voz desnuda que salía del mar.

Las olas arrastraban el dolor hasta la playa,

una playa sin arena que quería llorar.

Un llanto sin voz llamó a las puertas de mi pena

una noche de muerte, olvido y dolor,

un llanto sin voz me inoculó su amargura

en lo más recóndito de mi corazón.

Una voz hirió mis oídos en la noche sin límite.

¿Sería la muerte, sería el olvido, sería el dolor?


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 27 de marzo de 2026

Manos ensangrentadas brotaban del caos

 

Manos ensangrentadas brotaban del caos

para perderse en los días sin límite.

Volaban como palomas heridas

por la curva del tiempo

y por la orilla del dolor.

Amé los labios ausentes.

Amé la desesperación.

Una palabra hirió el atardecer

y se escondió en el susto de las hojas.

La añoranza se vistió de amarillo

para cobijarse en los brazos de la amargura.

Entonces,

un grito se desnudó del tiempo

y cayó en el mar de la desesperanza.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 25 de marzo de 2026

Las caricias de la mimosa resbalaron por los cristales

 

Las caricias de la mimosa resbalaron por los cristales.

Su perfume se fundía en el oro del ocaso.

El tiempo fluía por los racimos de flores

y caía teñido de amarillo a la suavidad de la hierba.

A lo lejos el horizonte se hundía en el mar.

Una mano de nieve cerró el balcón

y el silencio rebotó en los cristales.

Un grito desgarrador rompió

el perfume amarillo

y se estrelló en el acantilado de la nostalgia.

Un pájaro de colores cruzó la tarde

y el eco de su vuelo

se perdió en las sombras.

Ya no hubo más caricias en los cristales.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 23 de marzo de 2026

Días grises resbalaban por los lados de octubre

 

Días grises resbalaban por los lados de octubre.

Jirones de dolor se enredaban

en las ramas de los robles

y se ocultaban bajo la tristeza de las hojas.

La lluvia caía por el declive de la nostalgia

y se estrellaba

contra el muro amarillo de la indiferencia.

Una tórtola se posó en el final de la tarde

y sus arrullos rasgaron

la monotonía de las nubes.

Todo era dolor y soledad.

Todo era melancolía y espanto.

Entonces escuché la voz del silencio

que le gritaba al atardecer

y los arrullos de la tórtola se diluyeron en la lluvia.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 


viernes, 20 de marzo de 2026

El miedo y la noche se abrazaron con espanto

 

El miedo y la noche se abrazaron con espanto.

Palabras aisladas rebotaban

en las paredes del silencio

y se retorcían de dolor

en el temblor de la hierba.

Era la hora del llanto.

Las tinieblas aplastaban el murmullo de las olas

en la orilla del sueño.

Era la hora del silencio,

pero se escuchaban gritos desesperados

que rompían la añoranza de la soledad.

Los árboles donde se posaba la sombra de los pájaros

se quejaban de dolor.

Después, el frío. Después, el miedo.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 18 de marzo de 2026

Vi la luz de la noche en campos yermos

 

Vi la luz de la noche en campos yermos.

Ojos llenos de terror se cerraban

ante la lluvia amarilla de espanto

y caían en mis manos párpados violáceos

como pétalos yertos.

Alas sin luz huían despavoridas

por la línea del tiempo

y se confundían con la noche de los ángeles caídos.

Una voz rota se precipitó

por la cascada del miedo.

Tras la campana del dolor

se escuchó el alarido del viento

que en su veloz huida se dejó jirones de piel

en los blancos espinos.

Gotas de dolor caían en los campos yermos.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor