Los labios del crepúsculo se cierran
y una sonrisa como una sombra blanca
cae en la noche,
besos de amapolas se pierden
en el destello que se desvanece en el horizonte.
Pétalos violetas apagan la luz del ocaso
y derraman una lágrima sobre las olas del mar,
lágrima que se lleva mi pena
hasta la orilla de la eternidad.
Bajo el velo de la noche se aleja
la sombra blanca y su sonrisa,
y entre mis brazos sólo queda
el dolor de una huida.
Por el mar se va una lágrima
y por la noche la sombra blanca de una sonrisa.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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