miércoles, 29 de abril de 2026

Veo el mar y estoy suspendido en su calma azul

 

Veo el mar y estoy suspendido en su calma azul.

Todo gira a mi alrededor: la luz, el color, el viento...,

hasta los perfumes del jardín.

En vano busco las horas de mi pasado

perdidas en las sombras de mis recuerdos.

Como finísimas gotas de dolor caen por los bordes de octubre

hiriendo los latidos de mi corazón.

¡Qué feliz aquel ayer que nunca ha de volver!

Todo gira a mi alrededor: la música, el silencio,

la alegría…, y hasta el dolor; pero

las horas felices de mi pasado se pierden

en la luz sin límites de un horizonte de sueños.

Un murmullo lejano recorre las aristas del tiempo.

Abro los ojos y veo el mar suspendido en su calma azul.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 27 de abril de 2026

Yo no te veía

 

Yo no te veía.

Estaba mirando los colores azules

que se encendían en el mar verdeante

cuando sentí en mi piel el dolor agudo de una voz

que me hería con su afilado cuchillo

mientras deshojaba mi corazón.

Una sonrisa humeante ascendió desde el fondo azul

hasta la plenitud de mi contemplación.

Por delante de mi mirada pasaron las horas delirantes

que yo había vivido al borde de la locura

y en la orilla de la muerte.

Entonces oí el grito de tu voz

que pasó junto a mí como una exhalación

para hundirse en la rosa de pétalos rojos

que dejó mi dolor.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 24 de abril de 2026

La noche seguía soñando estrellas

 

La noche seguía soñando estrellas

y mis sueños cantaban tempestades.

Sombras más negras que las sombras poblaban el cielo

y se extendían hasta el límite de la luz.

Estallidos de dolor

vinieron a iluminar las sombras de mis sueños.

Más allá del tiempo se encendían ciudades

que se elevaban de la penumbra

hasta las orillas de la noche.

Todo el mar se llenó de un fuego azul.

El silencio se derramó sobre las ciudades

que se sumergían en la noche sin límites.

Una lluvia fina caía sobre la luz sin horas

como gotas de dolor

que se estrellaran contra el viento.

Mis sueños ya no cantaban tempestades

pero la noche seguía soñando estrellas

por el oscuro aullido de las calles.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 


miércoles, 22 de abril de 2026

¡Qué herida tan profunda deja el desencanto!

 

¡Qué herida tan profunda deja el desencanto!

Tardes de primavera,

cargadas de perfumes y colores,

llevabais mi alma en vuestras alas de cera.

En el cristal transparente del aire

sonrisas se veían

que volaban como mariposas

por el sueño azul de un día.

Canciones de amor

revoloteaban a mi alrededor

antes de morir en el llanto de la luna.

Pero el amor pasó ciego ante mis ojos

y la tarde trajo el dolor a cuestas.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 20 de abril de 2026

Nací en un país extraño

 

Nací en un país extraño

donde la nieve era luz,

donde el frío dolía en las manos.

Caminé por ríos de hielo,

por las sendas del aire,

por caminos que el viento azotaba

en los resquicios del silencio.

Caminé por el borde de la herida

y por la orilla del sueño,

caminé por el límite sin fin

que besaba la transparencia del frío,

caminé por las horas sin luz

de las tétricas sombras de la noche.

Nací en un país donde el frío

hería las palabras y el pensamiento.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 17 de abril de 2026

Arrojé al mar la herida de mi dolor

 

Arrojé al mar la herida de mi dolor

para que no sangrara más,

arrojé mis lágrimas a la orilla de la luna

para que mi piel besara la hipérbole de la brisa.


En la noche sin límite vi la huida del tiempo

por la pendiente que atraviesa el dolor.

Un aullido de silencio estalló a mi lado

y se precipitó en el abismo del miedo.

Vi voces huir por un desierto de sombras.

Vi el dolor salir de bocas desorbitadas.

Vi manos herir el llanto de la noche.

Vi uñas rasgar el lomo del viento.

Vi golpear la luz del vértigo.


Para que mis lágrimas no cayeran en el llanto de la luna

arrojé mi dolor a la herida del mar.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 15 de abril de 2026

El susto agonizaba bajo aquel rostro sin ojos

 

El susto agonizaba bajo aquel rostro sin ojos

que miraba a la cara del miedo.

Eran días de angustia

que llenaban los huecos de mi corazón.

Ibas cargado de espanto por los caminos

de las horas perdidas.

Se oían gritos de ausencia

que atravesaban las paredes del viento

donde habitaba la bestia del dolor.

Callaste tu silencio

por miedo a que te viera

aquella mirada del olvido

y lentamente entraste en el vacío de mis ojos.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 13 de abril de 2026

Eran días idénticos al dolor que cabía en mis manos

 

Eran días idénticos al dolor que cabía en mis manos,

días que se extendían hasta las nubes,

días blancos de silencio que llenaban el vacío de mi sombra.

El dolor caía hasta mis labios

y era más denso que el aire.

El dolor había sustituido al amor

y ascendía por los días grises de mi memoria,

ascendía por los muros tristes del silencio

hasta el recuerdo del olvido.

No había alegría ni pena en aquellos días de dolor.

Todo era gris como la indiferencia,

melancólico como la soledad,

vacío como la ausencia.

Prisionero en el dolor, sólo me quedaba soñar

un sueño más alto que los muros del silencio.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 10 de abril de 2026

Quiero sentir

 


Quiero sentir

la soledad de mis pensamientos.

Quiero sentir

la luz del ocaso que cae en mis manos.

Quiero sentir

el rumor de la olas

que rompe la monotonía de mi pesar.

Quiero sentir

la brisa que acaricia mi piel.

Quiero sentir

el dolor de la ausencia

que han dejado los recuerdos en mi soledad.

Quiero sentir

el paso del tiempo a la luz de la luna.

Quiero sentir y soñar.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 8 de abril de 2026

Siento la sonrisa del tiempo en mis labios

 

Siento la sonrisa del tiempo en mis labios.

Viene por el viento azul sin límites,

por el horizonte sin ocaso.

El último suspiro de las violetas

se estrella en mis manos

y su quejido se aleja

como pájaro azul

por la orilla del desengaño.

Hay rosas que mueren

en la frontera sin límite de la nostalgia

cuando el tiempo se detiene

en la sonrisa de unos labios.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 6 de abril de 2026

Duele la tarde de espanto que se precipita

 

Duele la tarde de espanto que se precipita

sobre el silencio de los bosques,

duele el quejido del mar que se estrella

contra el viento del norte,

duele el llanto de la luna que sangra

en la tenebrosidad de la noche,

duele el paso del tiempo

deshojando los pétalos de las horas.

Duele la vida,

duele la muerte,

duele el amor...

¡Y si hubiera una música que tocara en la tarde de espanto,

una voz que cantara en el mar,

una luz que ardiera en la oscuridad de la noche

y una sonrisa que brillara toda la eternidad!


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 3 de abril de 2026

Vi caballos de espanto que cabalgaban por la noche del frío

 

Vi caballos de espanto que cabalgaban por la noche del frío.

Vi alas de luz que huían del descaro de los cuervos.

Más allá del tiempo vi sombras

que revoloteaban en la caída del abismo.

Vi flores amarillas que con su pena herían mis labios.

Vi miradas de miedo que se escondían

entre los suspiros de los álamos.

El llanto se acurrucaba entre las gélidas sábanas

que cubrían el hambre y el desamparo.

¡Ah la mueca de la indigencia!

¡Ah el gesto del dolor!

¡Ah la desesperación!

Un mundo de desolación

se sumergía en el gélido invierno.

Y las miradas pasaban por la calle de la indiferencia

caminando de soslayo.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 1 de abril de 2026

En la noche de pobreza y luna triste

 

En la noche de pobreza y luna triste

vi las uñas del frío que rasgaban el dolor

de unos ojos negros. Sumido en el espanto,

me agarré a las faldas del insomnio

para no ver la tristeza de la luna. A lo lejos

un ladrido hirió el lomo negro de la noche

y vino a estrellarse contra el frío de los cristales.

La luna derramaba lágrimas grises

sobre el asombro y la melancolía de la nieve

que se refugiaba en las fauces del invierno.

El llanto de un niño rodó por el espanto

de la pobreza antes de hundirse en el

lomo negro de las sombras.

Un grito de dolor

rasgó el velo gris de la luna

y se hundió en el terror de la noche.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor