La noche seguía soñando estrellas
y mis sueños cantaban tempestades.
Sombras más negras que las sombras poblaban el cielo
y se extendían hasta el límite de la luz.
Estallidos de dolor
vinieron a iluminar las sombras de mis sueños.
Más allá del tiempo se encendían ciudades
que se elevaban de la penumbra
hasta las orillas de la noche.
Todo el mar se llenó de un fuego azul.
El silencio se derramó sobre las ciudades
que se sumergían en la noche sin límites.
Una lluvia fina caía sobre la luz sin horas
como gotas de dolor
que se estrellaran contra el viento.
Mis sueños ya no cantaban tempestades
pero la noche seguía soñando estrellas
por el oscuro aullido de las calles.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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