El llanto rasgó el velo de la noche.
Ya no hay consuelo sin dolor.
Hay huellas borradas en la arena,
huellas que dejó la gaviota al andar;
hay huellas borradas en la arena,
huellas que besó el mar.
A lo lejos veo una luz que enciende la noche,
una vela que se pierde en el mar,
el vuelo lejano de la gaviota
que se cansó de andar.
Alguien rompió el dolor de la arena
cuando la gaviota se echó a volar,
el llanto huyó del miedo de la noche
para caer en las olas del mar.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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