Sale de unos labios el dolor hundido
en la noche de la angustia y el miedo.
Asciende hasta tocar la cúspide del llanto
que se derrama por la vastedad del universo.
Salen cuchillos como miradas de unos ojos atónitos
que contemplan la ausencia
y se esconden de la luz tras las paredes del sueño.
Salen fuegos de flecha como palabras
de una boca de espanto,
boca que rompe el dolor de los estallidos
y cae inerme a la soledad del abismo.
Y hay ojos que miran desde la distancia del tiempo.
Y hay ojos impasibles en el abandono y la soledad.
Y hay lágrimas que se queman en esos ojos sin llanto.
Y hay palabras que mueren en las bocas del miedo.
Pero no hay consuelo para el dolor de unos labios
que se hunde en una boca sin voz,
una boca que llora hacia dentro.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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