Palabras ensangrentadas herían el silencio.
Ascendían como gotas de veneno por el río
de la mañana.
Sonaban a dolor y vacío.
Eran navajas que cortaban el aliento en los labios,
espadas que atravesaban el aire en los oídos,
puñales que se clavaban en los latidos del corazón.
Palabras heridas por el tiempo
se estrellaban contra los aullidos del silencio.
Volaban en enjambres caprichosos
como abejas desorientadas por el néctar del olvido.
Iban absortas de abandono por la curva
de la amargura y el dolor.
Verbos irregulares que saltaban como simios
en el árbol de la tristeza y la soledad.
Palabras que herían como cuchillos.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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