El mar. La mar. Todo es mar.
Un mar de sombras avanza hacia el muro de la indiferencia.
La luz ha muerto degollada por la espada
de la venganza y el odio.
La luz ha muerto herida por el rayo de la inmoralidad.
Un mar de indiferencia se precipita
en el abismo de la ceguera
y todo se vuelve noche en el caos.
Busco, como Diógenes, sólo un hombre
en este mundo ciego e indiferente.
Un hombre que siembre la luz entre tanta oscuridad.
¡Ah de las estrellas que brillan y no alumbran!
¡Ah de los luceros que han perdido su esplendor!
¿Dónde se esconde la luz?
¿Dónde se esconde la honestidad?
¡Ah, el mar! ¡Ah, la mar!
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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