viernes, 20 de febrero de 2026

Era la hora del silencio

 

Era la hora del silencio.

Miré al espanto del mar

y vi una sonrisa que se hundía en la ausencia del tiempo.

Una mano quiso tocar el perfume de sus labios

y se deshizo en el murmullo de las olas.

El ocaso se precipitó sobre el susto del mar

para ocultar su asombro.

El graznido de una gaviota se estrelló en los acantilados

y todo a mi alrededor se llenó de dolor.

Era la hora de la quietud del mar,

pero el mar no estaba quieto.

Una gaviota atravesó los gemidos del aire

y se llevó consigo el estallido del silencio.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

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