Más allá de las sombras
vi flores que ardían en la luz de lo desconocido.
Octubre iba dejando atrás la plenitud del estío.
En el camino quedaban retazos de mi dolor
prendidos en las caricias de los espinos.
Frutos dorados me sonreían desde los árboles.
Mis pies hollaban el rocío
que se estremecía en la hierba.
Pájaros de alas oscuras herían el hueco de la luz
y precipitaban su canto en la huida.
Más allá de las sombras
la incertidumbre de mi dolor
se diluía entre los jirones de la bruma.
Entonces,
una lágrima urente rodó
hasta la orilla de mi llanto.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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