No fue suficiente el cielo azul
para esconder tanta soledad.
El viento del sur ascendía hasta tu mirada
y se retorcía entre los escollos del mar.
La luz de un aroma se extendía por el valle
hasta cubrirlo todo con un velo transparente
e inasible al vuelo de los pájaros.
Una ola de angustia descendió
por la ladera de unos párpados
que latían el dolor de la ausencia.
La armonía del silencio resonó
sobre el aullido del viento
que se estremecía
en los labios de una sonrisa.
Y la soledad se sumergió en la inmensidad azul.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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