jueves, 5 de febrero de 2026

No bastó el mar sin orillas

 

No bastó el mar sin orillas

para beber todo el dolor de un beso.

Vi la sombra de la incertidumbre

abrirse en la herida de la noche.

Un alarido de silencio atravesó la oscuridad.

Vi precipitarse el llanto sobre la hierba.

Un pájaro ocultó su canto en un ala rota.

Los lirios lloraban lágrimas azules

que herían la fragancia de sus labios

en la hora de los sueños.

Entonces se abrieron las rosas

en la profundidad de la noche

y todo mi dolor se redimió en un beso. 


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

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