En la transparencia del agua vi la sombra del tiempo
que huía por los recuerdos de mi infancia.
Haces de relámpagos caían en el piélago del miedo
y encendían el terror en mis oídos.
¡Ah, el árbol fulminado bajo el hacha de fuego!
Sombras de pájaros huían por la boca del abismo.
La desolación cimbreaba ante el temor de mis ojos.
Ráfagas huracanadas descendían
hasta el asombro de la hierba.
La tarde de espanto era más alta
que la firmeza de los álamos.
Un estruendo telúrico retumbó
en el susto de las piedras
y se abrieron las cataratas del cielo.
Confusión y lluvia corrían de la mano por todas partes
y el miedo se adueñó del olvido.
¡Tarde de horror en mis ojos!
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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