Risas diabólicas
se escondían en el fondo de la noche
y el dolor huía con la cara desencajada
hasta el límite del asombro.
Cayeron en mis manos
unos ojos de espanto
que derramaban lágrimas como gotas de sal.
¡Ah el nimbo de horror de una boca
que se hunde en el abismo del miedo!
Una palabra de sobresalto
se queda prendida en la línea de los labios
y no puede huir en las alas de la libertad.
La noche
se ilumina con luz de asombro
mientras la amargura se refugia en un grito de silencio.
© Julio Noel
De Estallidos de dlor
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