viernes, 27 de febrero de 2026

No fue suficiente toda la eternidad

 

No fue suficiente toda la eternidad

para recordar el beso del olvido.

No fue suficiente todo el dolor del mundo

para detener las lágrimas de un lirio.

¿Para qué voy a beber el viento blanco

que se posa en la angustia de unos ojos?

¿Para qué voy a beber el color amarillo

que cae en la indiferencia de las manos?

¿Para qué voy a beber las gotas de rocío

que se funden en los horizontes lejanos

si ya no hay rosas en el camino?

Ya no hay tiempo para el beso perdido,

que se fue por el río de la amargura,

que se fue por la senda del dolor,

que se fue por la mar sin orillas,

que se fue por el vacío.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 25 de febrero de 2026

Hay días tristes como la mirada de unos ojos

 

Hay días tristes como la mirada de unos ojos.

Unos ojos que arrojan su dolor

a la bruma de la desesperación.

Hay días tristes que se hunden en el abismo de la deshonestidad.

Días en los que el frío se refugia

en los labios de las fuentes

y los nidos se abandonan en el vuelo de los pájaros.

Días que se tiñen de amarillo.

Días en que llora hasta el mar.

El dolor corre despavorido por las calles

y el miedo se oculta

en el grito desesperado de la gente.

Hay días tristes como la mirada de unos ojos.

Hay días tristes como la soledad.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 23 de febrero de 2026

El mar. La mar. Todo es mar

 

El mar. La mar. Todo es mar.

Un mar de sombras avanza hacia el muro de la indiferencia.

La luz ha muerto degollada por la espada

de la venganza y el odio.

La luz ha muerto herida por el rayo de la inmoralidad.

Un mar de indiferencia se precipita

en el abismo de la ceguera

y todo se vuelve noche en el caos.

Busco, como Diógenes, sólo un hombre

en este mundo ciego e indiferente.

Un hombre que siembre la luz entre tanta oscuridad.

¡Ah de las estrellas que brillan y no alumbran!

¡Ah de los luceros que han perdido su esplendor!

¿Dónde se esconde la luz?

¿Dónde se esconde la honestidad?

¡Ah, el mar! ¡Ah, la mar!


© Julio  Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 20 de febrero de 2026

Era la hora del silencio

 

Era la hora del silencio.

Miré al espanto del mar

y vi una sonrisa que se hundía en la ausencia del tiempo.

Una mano quiso tocar el perfume de sus labios

y se deshizo en el murmullo de las olas.

El ocaso se precipitó sobre el susto del mar

para ocultar su asombro.

El graznido de una gaviota se estrelló en los acantilados

y todo a mi alrededor se llenó de dolor.

Era la hora de la quietud del mar,

pero el mar no estaba quieto.

Una gaviota atravesó los gemidos del aire

y se llevó consigo el estallido del silencio.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 18 de febrero de 2026

Opaca era la luz que llegaba a mis ojos en los días llenos de dolor

 

Opaca era la luz que llegaba a mis ojos en los días llenos de dolor.

Veía pasar los barrotes del tiempo desde el ángulo de mi desesperación.

Palabras atónitas salían de los labios de la rosa aquella tarde llena de espanto.

Desde la blancura de la magnolia una voz inaudible cayó en mis manos

y se mezcló con los gritos de la tierra

que ardían en la hoguera del dolor.

El llanto de un niño arañó mi piel

y se ocultó

en el perfume de las violetas.

            El sonido

                           de la lluvia

                                           caía en gotas

                                                            de espanto

                                                                            por el

                                                                                    pergamino azul

                                                                                                    de los lirios.


Y todo se hizo calma en la plenitud de la noche cuando el dolor se apagó en mis labios.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 



lunes, 16 de febrero de 2026

El canto de la alondra se estrelló en la fuga del tiempo

 

El canto de la alondra se estrelló en la fuga del tiempo.

Sus notas, esquirlas de color, caían en el carmín de las rosas

y se esparcían por la lenidad de la primavera.

Era bella la sonrisa del alba.

Por la orilla del aire huyó un grito silencioso

de una boca oculta en el susto de los olmos.

¡Ah, el dolor que se esconde

en el grito del aire!

¡Ah, el perfume de la mañana!

¡Quién pudiera ser fugaz y eterno como el agua,

como el aroma que emana de los lirios,

como un pájaro que vuela

hacia el límite del vacío,

como un sueño azul en una noche de luz de plata! 


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 13 de febrero de 2026

En la transparencia del agua vi la sombra del tiempo

 

En la transparencia del agua vi la sombra del tiempo

que huía por los recuerdos de mi infancia.

Haces de relámpagos caían en el piélago del miedo

y encendían el terror en mis oídos.

¡Ah, el árbol fulminado bajo el hacha de fuego!

Sombras de pájaros huían por la boca del abismo.

La desolación cimbreaba ante el temor de mis ojos.

Ráfagas huracanadas descendían

hasta el asombro de la hierba.

La tarde de espanto era más alta

que la firmeza de los álamos.

Un estruendo telúrico retumbó

en el susto de las piedras

y se abrieron las cataratas del cielo.

Confusión y lluvia corrían de la mano por todas partes

y el miedo se adueñó del olvido.

¡Tarde de horror en mis ojos!


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

jueves, 12 de febrero de 2026

Quién ha roto esta transparencia

 

¿Quién ha roto esta transparencia?

Un pájaro canta la tristeza de la tarde

bajo la sombra del olvido.

En el muro de la resignación

se agitan los jirones del dolor

abandonados en el precipicio de la desesperación.

La mueca del vacío sonríe al perfume de las violetas

que lanzan suspiros al tedio de la tarde.

El pájaro de alas de cristal bebe los fragmentos

de la transparencia rota

y se esconde

en el perfume azul

de las violetas.

Un suspiro entierra en el velo añil

la tristeza de la tarde.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 11 de febrero de 2026

Bajo el silencio de los robles escuché la huida del tiempo

 

Bajo el silencio de los robles escuché la huida del tiempo.

Se iba en el zumbido de los insectos

hacia la profundidad del aire.

En el borde de su ausencia

las margaritas lloraban su soledad.

Gotas de rocío deslizaban su angustia

por la nieve de sus labios.

El dorado rumor de una abeja

se posó en el tedio amarillo de una flor.

Bebió la luz del rocío

antes de asustar con su zumbido la quietud de otra flor.

Abeja y margaritas lloraron juntas el dolor de la tarde

antes de decirse adiós.

Y a mí se me partió el corazón.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

martes, 10 de febrero de 2026

Subo a tientas por un rayo de luz

 

Subo a tientas por un rayo de luz

hasta la mansedumbre de los robles.

Me acuesto en el roce de su sombra

y contengo la respiración.

Siento en mi piel la música del aire.

El canto del silencio acaricia mi cuerpo.

Su rumor resbala por la penumbra de mis párpados

como una serpiente deslizándose por la quietud de las hojas.

Hay violetas a mi alrededor

y escucho el dolor amarillo de la tarde.

Siento frío en mi corazón

al soñar que me desvanezco

entre el murmullo de los robles

y que una sonrisa pasa a mi lado acariciando el aire.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 9 de febrero de 2026

Más allá de las sombras

 

Más allá de las sombras

vi flores que ardían en la luz de lo desconocido.

Octubre iba dejando atrás la plenitud del estío.

En el camino quedaban retazos de mi dolor

prendidos en las caricias de los espinos.

Frutos dorados me sonreían desde los árboles.

Mis pies hollaban el rocío

que se estremecía en la hierba.

Pájaros de alas oscuras herían el hueco de la luz

y precipitaban su canto en la huida.

Más allá de las sombras

la incertidumbre de mi dolor

se diluía entre los jirones de la bruma.

Entonces,

una lágrima urente rodó

hasta la orilla de mi llanto.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

viernes, 6 de febrero de 2026

No fue suficiente el cielo azul

 

No fue suficiente el cielo azul

para esconder tanta soledad.

El viento del sur ascendía hasta tu mirada

y se retorcía entre los escollos del mar.

La luz de un aroma se extendía por el valle

hasta cubrirlo todo con un velo transparente

e inasible al vuelo de los pájaros.

Una ola de angustia descendió

por la ladera de unos párpados

que latían el dolor de la ausencia.

La armonía del silencio resonó

sobre el aullido del viento

que se estremecía

en los labios de una sonrisa.

Y la soledad se sumergió en la inmensidad azul.


© Julio Noel


De Estallidos de dolor 

jueves, 5 de febrero de 2026

No bastó el mar sin orillas

 

No bastó el mar sin orillas

para beber todo el dolor de un beso.

Vi la sombra de la incertidumbre

abrirse en la herida de la noche.

Un alarido de silencio atravesó la oscuridad.

Vi precipitarse el llanto sobre la hierba.

Un pájaro ocultó su canto en un ala rota.

Los lirios lloraban lágrimas azules

que herían la fragancia de sus labios

en la hora de los sueños.

Entonces se abrieron las rosas

en la profundidad de la noche

y todo mi dolor se redimió en un beso. 


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

miércoles, 4 de febrero de 2026

He visto al águila robar la luz al sol

 

He visto al águila robar la luz al sol

y llevarse el fuego entre sus garras,

y al viento esconderse

en el miedo de las hojas y en el rumor de las ramas.

He visto llorar a una flor

y sus lágrimas caer como gotas de rocío

en el silencio de mi alma.

He visto el dolor de la tierra

que se derramaba por las arenas del desierto.

Y he visto abrirse la luz de una estrella

que caía en la tristeza de unos ojos

y en un mar de tinieblas.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

martes, 3 de febrero de 2026

Soñé que la sangre de la tierra se derramaba en ríos de lava

 

Soñé que la sangre de la tierra se derramaba en ríos de lava

que ascendían hasta el más hondo de los infiernos,

soñé que el dolor del mundo rodaba

por la pendiente del miedo,

soñé que la injusticia humana

se había adueñado de los derechos del pueblo,

soñé que reinaban el caos, la anarquía, la desolación,

el egoísmo, el desorden, el desgobierno.

Soñé que todo lo que amaba

había muerto.

Entonces,

vi la luz del alba

bajo la sombra del universo,

vi el aroma de las flores que se esparcía

por las venas azules del cielo,

vi que el amor sonreía entre los nenúfares

de un lago azul.

Vi que estaba despierto.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

lunes, 2 de febrero de 2026

Por dónde caminaré yo ahora

 

¿Por dónde caminaré yo ahora,

huérfano de tu dicha?

Mi camino seguirá la senda del agua

hasta hallar la luz que me conduzca

a los jardines exuberantes de primavera.

En el aroma de las flores

verteré lágrimas de olvido

que me llevarán a un mar de inocencia.

Mil pajarillos cantarán los colores

de la violeta

que se despojará de su sonrisa

en las caricias de mis manos.

Y yo seguiré caminando por el sueño azul

de las estrellas.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor