viernes, 17 de julio de 2026

La mirada sin rostro vigilaba la noche

 

La mirada sin rostro vigilaba la noche.

En sus manos caían los gemidos del silencio

que se apagaban bajo las sábanas del dolor.

Iba presurosa por el límite del tiempo

en busca de palabras olvidadas,

de bisbiseos rotos en la oquedad de los labios.

A veces se escondía en la oscuridad

para que su sombra no tropezara con la penumbra de la noche.

Sus ojos inyectaban odio en el candor.

Ojos que se hundían en el mar de la perversidad.

A veces risas entrecortadas encubrían

los gemidos de dolor

que atravesaban las paredes del silencio.

Y la mirada sin rostro caía

sobre una cara ausente

que se ocultaba en la aureola de la penumbra.


© Julio Noel 


De Estallidos de dolor 

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