Hay sombras de luz que descienden
por el declive del llanto,
lágrimas que encierran el silencio de la noche
en el dolor de unos labios,
nubes de soledad que sueñan el invierno.
El corazón puede sembrar amapolas
en el confín de un beso,
pero no es necesario que la ausencia
se asome a la ventana del desvelo,
no es necesario que el dolor rompa
una lágrima en la noche.
El corazón puede sembrar sueños
en un suspiro azul,
pero no es necesario que una lágrima
caiga en la sombra del llanto.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
No hay comentarios:
Publicar un comentario