Más allá de tu ternura
se escuchaba el eco del silencio
como un suave aroma
que se derretía entre las llamas de unos pétalos.
El dolor de tus labios caía
en las olas de espuma blanca
que cabalgaban por el mar de mis sueños
y tu sonrisa se posaba en mis manos
como la sombra de un pájaro
en el azul del cielo.
¡Oh ternura hecha rosa
en el carmín de unos pétalos!
¿Cuándo podré apagar con mis labios
la sed de tus besos?
No quiero seguir tocando el dolor de tu perfume
con las caricias de mis dedos.
De Pétalos rojos
© Julio Noel
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