Déjame que salga a la luz de la esperanza
para recorrer los caminos del silencio
por la senda sin nombre.
Déjame que busque los aullidos de soledad
en el vacío de una ausencia
que oculta el dolor de mis labios.
Aún recuerdo la luz del alba que cegaba mis ojos
con un tul púrpura
para que no viera los gritos de angustia
que caían del espanto de tu boca.
Aún recuerdo aquella mirada ausente
que se perdía en la inmensidad azul
para no tocar la herida de mis sentimientos.
Déjame llorar a solas
el dolor de una ausencia y de un olvido.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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