Regreso a lo desconocido atravesando el dolor
de unos labios que mueren envueltos en sollozos.
¡Ah el silencio de las palabras
que caen en el vacío!
¡Ah el grito de una boca sin rostro!
La angustia resbala por los aullidos de la soledad
hasta perderse en los valles sin límite
y en los mares sin fondo.
Hay un ruiseñor solitario
que canta a la tristeza en los jardines perdidos.
¡Ah la soledad de unos ojos
que lloran la ausencia de los álamos!
¿Hasta cuándo durará la indiferencia de las piedras
mordiendo el polvo del camino?
Yo vi unos labios que besaban los latidos del tiempo.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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