Aún seguía en los suspiros de la noche
que derramaba sombras de luz
por los caminos indecisos de los sueños.
Aún seguía en la incertidumbre de las horas
que se estrellaban contra las nubes del desencanto
como el pájaro que vuela entre el miedo
y los aleteos de la luz.
Subía por la pendiente del desamparo
hasta rozar con los dedos
el límite del dolor.
Cada mañana, al tocar la luz del alba,
se desprendía de su boca la angustia
para caminar por el borde de la libertad.
Y desde el límite del tiempo
se sumergía en el mar sin orillas de los sueños.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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