Ya se secó el río del dolor que atravesaba
las llanuras del espanto.
Ya se secaron las lágrimas que llenaban
el caudal del silencio en la noche
del tiempo.
Aquellos ojos desorbitados por el horror
que brotaba de unas manos ensangrentadas,
¿dónde está el límite de su mirada?
¿Y aquel grito de dolor que sangraba
la lividez de los labios?
Ya se ha ocultado la sombra del miedo
que llenaba la amargura del abandono.
Ya no hay horas que parecen colgadas del vacío.
Por la ventana de la esperanza brota
la sonrisa de la libertad.
© Julio Noel
De Estallidos de dolor
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